domingo, 28 de diciembre de 2014

El cuento de la Eudaimonia



Resulta muy común que en algún momento de nuestras vidas, nos sintamos desorientados, amargados, y a lo mejor lleguemos incluso a perder el sentido a lo que conocemos como vida, porque sencillamente no tenemos un norte, ni un propósito que nos motive a seguir adelante.

Cuando ello ocurra, como primera medida, si se trata de un asunto que podamos manejar nosotros mismos, es importante tener en cuenta varias cosas respondiendo dos interrogantes básicos: ¿Quién soy? y ¿Cuál es mi propósito?



Para responder el primer interrogante basta con hacernos un muy sincero autoanálisis y para responder el segundo, es necesario tener en cuenta lo siguiente:

Hace mucho tiempo, por allá en Grecia, antes de Cristo, existió un renombrado filosofo: Sócrates, y en una de sus muchas obras, se destaca una denominada “ética a Nicomaco”, en la cual se habla acerca de la EUDAIMONIA, como fin último del hombre. Significa lo anterior que la respuesta a nuestro interrogante es simple, nuestro propósito, en el plano terrenal, es la eudaimonia.

Pero, ¿Qué es la eudaimonia?, bien, esto significa FELICIDAD, nuestro fin último en esta tierra es simple y llanamente la felicidad. Ahora bien, ¿cómo alcanzar la felicidad?  Sócrates planteaba el placer, la riqueza, la fama y los honores como posibles medios para alcanzarla, pero finalmente concluye que la felicidad se alcanza a través de la práctica de la virtud (integridad y excelencia moral, poder y fuerza, castidad o pureza).

Bueno, Sócrates habla muy bien y resulta muy inspirador, del mismo modo que resulta bastante enredado. Así que acá les planteo de modo muy concreto y practico todo este asunto de la eudaimonia.

La respuesta al interrogante, como ya se mencionó antes, es bastante simple, nuestro fin último, nuestro propósito en la vida es ser felices y para ser felices solo tenemos que hacer las cosas que nos gustan sin que estas cosas lo dañen o dañen a otros, es decir, si a usted lo hace sentir feliz y pleno estudiar, pues dedique su vida a estudiar, si por el contrario cree que su felicidad la haya viajando por el mundo, pues coja una maleta y hasta luego, si la felicidad la haya compartiendo con sus hijos y con su esposa, pues haga todo lo posible por compartir con ellos.

Recuerde que es muy importante que esas cosas no lo dañen ni dañen a otros, porque si es así, debemos preocuparnos y buscar ayuda, por ejemplo si usted cree que la felicidad la haya en las drogas y el alcohol, está equivocado, necesita ayuda, si cree que solo se siente feliz matando personas, igualmente está equivocado y necesita ayuda.


De otro lado es fundamental que comprenda que su felicidad no va a llegar cuando se gradué de la universidad, o cuando compre la casa de sus sueños, o cuando se case o cuando haga realidad un anhelo, la felicidad no está al final del camino, no es algo que se alcanza cuando logro un sueño, sino que por el contrario, la felicidad es el camino, así que debe disfrutar cada cosa, como el aire que roza su cara, la sonrisa de las personas, el frio, el calor, enfrentar cada situación adversa de la mejor manera sabiendo que es una oportunidad para aprender, madurar y crecer y que después de la tempestad vendrá la calma, porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. 

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